Los textos en este blog tratan sobre un ¨viaje¨ muy importante de mi vida, el traslado desde los Balcanes, específicamente de Serbia, a España. Sin embargo, dado que la mayoría de los viajes implica tanto ida como vuelta - aunque todavía no sé si el mío será uno de esos - decidí escribir mis experiencias y recuerdos con la intención de, ni por accidente ni con propósito, no olvidarme de dónde provengo y dónde, si aparece el momento adecuado en un futuro, debería regresar.

Como paella y pilav

Como paella y pilav

     Durante el primer mes de este año me pregunté una cosa en la cual nunca antes había pensado - si me parezco a una croata. La razón por la que me entró dicha duda fue que muchas personas al mismo tiempo y en circunstancias poco usuales empezaron a asumir que provenía de Croacia. De hecho, cada vez que hacía algo que a la gente la asemejaba bueno o exitoso, me daba una palmadita en el hombro y me llamaba croata. Llevaban a cabo eso, por ejemplo, casi todas las personas contentas a las que les daba clases privadas de inglés hace un tiempo en Barcelona.
     Confundida por la situación en la que mis estudiantes españoles rápidamente me asignaron una nueva nacionalidad, pese a que yo siempre aclaraba que era serbia, hablé con mi marido Sergi sobre sus posibles causas. En su opinión, uno de los motivos consistía en que la gente, al menos cuando se trata de los europeos, conoce mejor Croacia que Serbia por su famosa costa, especialmente por la ciudad de Dubrovnik. Por otro lado, continuaba, a menudo Croacia se la relaciona como la “nación buena” de la Guerra Civil Yugoslava, y más saliendo victoriosa de ésta. Y por qué se conoce a Serbia si no tiene costa ni es la ganadora, me cuestioné a mí misma, pero fue Sergi quien respondió: "Con la excepción de Novak Djokovic, desgraciadamente por el crimen de Srebrenica." Al oír sus palabras, a través de mi cabeza voló un pensamiento igual de desgraciado. ¿Significa esto que, en caso de una mala experiencia con alguna de mis alumnas, de repente me convertiría en sus ojos de nuevo en una serbia?
     Sin embargo, a diferencia de Sergi, yo no asocié dadas circunstancias con la oposición entre las bellezas de Dubrovnik y los horrores de Srebrenica, sino con una cosa muy dispar de cualquier ejemplo del dualismo obviamente aceptado por el mundo occidental de Europa (el bien contra el mal, el cielo contra el infierno, etc.) A mí, por lo contrario, esa realidad de la inesperada confusión de ¨las abuelas y las ranas¨, es decir, de los serbios y los croatas, me recordó al intento de Sergi de cocinar por primera vez el famoso plato español, la paella.
     A ese intento, debo admitir, precedieron sus explicaciones de lo que es realmente una paella, el plato que designé como una versión española del plato serbio pilav ya que ambos se preparan esencialmente con arroz y carne, con la distinción de que en la paella se añade marisco. No obstante, probando con anterioridad el pilav en casa de mis padres, Sergi se opuso a esa designación. Paella y pilav, fue persistente, son dos platos completamente distintos. Por lo tanto, a finales del primer mes de este año, Sergi decidió cocinar una paella y demostrar que, para comenzar, la forma de prepararla es mucho más diferente que la del pilav. Bien que, a pesar de hacer todo lo que estaba escrito en la receta de la paella, de alguna manera le salió un buen pilav. En concreto, un buen pilav con marisco.
     Independientemente de este resultado poco exitoso de la proeza culinaria de Sergi, disfruté de la comida preparada y me alegré conscientemente de que me señalara el hecho de que dos platos no suelen ser demasiado diferentes entre sí en caso de que la mayor parte de sus ingredientes sean idénticos. En otras palabras, en referencia al concepto dualista moderado perteneciente a la filosofía oriental del Yin y el Yang, en cada pilav hay un poco de paella y en cada paella hay un poco de pilav.
     Por otro lado, no es posible negar que los serbios y los croatas durante siglos iban construyendo  versiones opuestas de una única historia luchando, tanto unos como otros, para presentar su versión como buena y correcta y ​​la otra como mala. Sin embargo, teniendo en cuenta este acontecimiento así como las palabras sinceras de Sergi, yo todavía espero que la versión mala no se refleje exclusivamente con Serbia. Porque, conviviendo un tiempo considerable en la misma zona, en los croatas de hoy en día, creo, inevitablemente existe al menos algo serbio y en los serbios algo croata. Quizás por eso la gente de España a veces me ve como una serbia y a veces como una croata.
     ¿Crees que es apropiado comparar los dos pueblos - serbios y croatas - con los platos de paella y pilav con el objetivo de exponer tanto similitudes como diferencias entre ellos?

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